No hace mucho tiempo que cuando una mujer se enteraba de que estaba embarazada, el ejercicio se abandonaba y se optaba por los mimos y el descanso.
Se creía que era imperativo que la futura madre no hiciera nada que arriesgase el desarrollo de su bebé.
Hoy en día, los médicos dicen que no sólo está bien que se ejerciten, sino que las mujeres deben permanecer activas como una manera de asegurar un embarazo y parto más saludables y sin complicaciones, al mismo tiempo que reducen el riesgo de diabetes gestacional.
Investigaciones recientes han encontrado que el ritmo cardiaco y el peso al nacer del feto no sufren cuando la mujer se ejercita moderadamente.
El ejercicio tampoco daña la placenta, el órgano que crece en la pared del útero y suple sangre y nutrientes al bebé.
Karen Fehr, presidenta de la división de ciencias de la salud y el ejercicio en la Universidad Comunitaria de Paradise Valley en Phoenix añadió que
"El ejercicio ayuda a las mujeres a tener los niveles de energía y la resistencia para mantenerse fuerte durante los cambios en sus cuerpos debidos al embarazo".
Lo que es más, el ejercicio puede ayudar a reducir algunas de las incomodidades típicas del embarazo, como el dolor de espalda, el estreñimiento, la fatiga, la hinchazón y la inflamación.
Y eleva el estado de ánimo, el nivel de energía y la autoimagen de la mujer, al mismo tiempo que mejora su postura y sueño, de acuerdo con el American College of Obstetrics and Gynecology.
Sin embargo, Fehr añadió que el ejercicio debe personalizarse a la mujer embarazada.
Además, los ejercicios tienen que tener en cuenta los cambios en el balance y mecánica del cuerpo dado el peso extra del estómago y el centro de gravedad más bajo.
También, es importante la técnica apropiada del ejercicio.
Durante el embarazo, una hormona llamada relaxina se libera en el cuerpo para relajar el útero y crear espacio para el feto en crecimiento.
Pero esta hormona también relaja todos los demás tejidos conectivos del cuerpo, como los ligamentos y tendones alrededor de las articulaciones.
"Estas hormonas pueden causar que las articulaciones estén laxas", apuntó Fehr, por lo cual las mujeres tienen que tener cuidado cuando pongan estrés en sus articulaciones.
Hace tres años, en respuesta a preguntas sobre el ejercicio durante el embarazo, el American College of Obstetrics and Gynecology publicó una serie de directrices para ayudar a las mujeres y a los médicos.
Lo que
no se recomienda, de acuerdo con las directrices, son los deportes de contacto o las actividades que conllevan el riesgo de caídas, ya que ambas cosas pueden causar daño al feto.
Estos incluyen deportes como fútbol y básquetbol, deportes rigurosos con raquetas, y actividades como esquiar cuesta abajo o montar a caballo, señaló.
Las directrices también mencionan problemas físicos que hacen que el ejercicio no sea posible, como los embarazos de alto riesgo, sangrado en el segundo o tercer trimestre y enfermedad del corazón, y problemas que urjan tener cuidado al ejercitarse, como anemia severa, control alta sanguínea pobremente controlada o diabetes tipo 1, obesidad, o un estilo de vida previo sedentario.
Además del corazón hay tres grupos musculares en que las mujeres se deben concentrar durante el embarazo:
los músculos de la espalda, la pelvis y el abdomen, de acuerdo con el Sistema de Salud de la Universidad de Michigan: Fortalecer los músculos abdominales hace más fácil soportar el creciente peso del bebé.
Y estará mejor equipada para pujar con más fuerza y efectividad durante el parto.
Aumentar el músculo pélvico permitirá a la vagina ensancharse de manera más fácil durante el nacimiento.
También podría ayudar a prevenir los problemas urinarios luego del parto.
Trabajar en los músculos de la espalda los hará más fuertes, mejorando la postura y disminuyendo la carga del embarazo en su espalda inferior.
Fehr, quien diseñó por primera vez una clase de ejercicios para mujeres embarazadas hace unos 15 años, dijo que
una gran tendencia en el ejercicio hoy en día son las clases de yoga.
El yoga ofrece reducción del estrés y anima al bienestar mental, pero hay que complementarlo con ejercicio cardiovascular", apuntó.
Artículo escrito por:Anice Billingsley (Reportera de HealthDay )